sábado, 15 de noviembre de 2008
¿Crisis?
Mientras que todo el mundo habla de crisis, los primeros afectados son los que ya de por sí eran pobres. La crisis frena los gastos en ayuda al desarrollo (que ya de por sí son bajísimos). Pero estoy segura de que en África, Asia y América del Sur se sienten mucho mejor sabiendo que la ONU ya no tiene una sala blanca. Seguro que saberlo les ha quitado el hambre y las enfermedades que sufrían.
Y mientras los peces gordos del G-20 pasan unas vacaciones en Washington. ¿Que han ido a trabajar? No me lo creo, ya sabeis, piensa mal y acertarás. ¿Que han pasado unas horas refundando el capitalismo? ¿Y no han pensado que si se ha ido al traste será que hay que buscar otro sistema? Además, hablando del tema de la crisis, me gustaría saber cuáles han sido los menús de las comidas y cenas que han hecho allí. Porque dudo mucho que se hayan alimentado a base de hamburguesas, pretzels y bagels (tan típicos en EEUU). ¿De cuántos platos habrán constado dichos menús? ¿Cuántas personas podrían haber comido con lo que, supongo, ellos habrán desperdiciado?
Además, hago una propuesta a todos aquéllos que dicen que hay crisis: pasaros por cualquier centro comercial una tarde de sábado cualquiera, y después me lo contáis.
lunes, 10 de noviembre de 2008
¿Acaso es justo?
Os explico: me han denegado la beca no por lo que haya hecho este año, o por lo que haya suspendido... no. Me la han denegado porque el año pasado no me matriculé de una optativa. El curso pasado. Ya el curso pasado me la denegaron por eso, así que me parece injusto que otra vez me castiguen de la misma forma por una cosa que pasó hace un año... De alguna forma tienen que llenarse los bolsillos, ahora que dicen que estamos en crisis...
Ya solo me queda volver a reclamar, y contarles el rollo, aunque solo servirá para retrasar el momento de pagar la matrícula... Lo peor es que me han dicho que si este año tuviera beca me darían una parte cuando me vaya de erasmus... Pero tampoco puedo enterarme porque no tienen mucha idea de hacer enlaces, y cuando abres la página sobre el erasmus da error.
Espero que se lo piensen, que me la merezco...
martes, 28 de octubre de 2008
Del cambio de hora y otras patrañas
Que forma de malgastar, todos los años lo mismo, además de ser algo innecesario (y que conste que me gusta la Navidad, pero no su consumismo y el gastar por gastar).
Y del tema de la hora... es una estupidez. Además, sufrimos una especie de jet lag pero sin haber tenido el privilegio de viajar... La única ventaja que le encuentro es que al menos un día pude dormir una hora más... pero ya podrían cambiarla de domingo a lunes, y así saldríamos más beneficiados.
jueves, 23 de octubre de 2008
Entrevista a Pedro Alonso, Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional
Aunque a la mayoría de la gente no le importará, porque les pilla de lejos, para mí es una muy buena noticia.
Ahí dejo la entrevista por si alguien quiere escucharla:
miércoles, 22 de octubre de 2008
la vuelta a la rutina
Por ejemplo: el día antes de volver salimos a cenar fuera, pretendíamos entrar a un bar que, según iba la gente vestida, debía ser algo pijo. Nosotras no íbamos para nada arregladas, y pensábamos que ni de coña entrábamos. Todos nos miraban por nuestras pintas, pero la primera criba la pasamos. Si no entramos fue porque Cris no llevaba ni dni ni pasaporte, y no aceptaban el carnet joven para entrar. El caso es que terminamos cogiendo el metro en la 23, y como aún no nos habíamos hecho ninguna foto con los sombreritos de la pared, pues nos la hicimos. Yo quería hacerme alguna más pero Cris no quiso, dijo algo así como que todos nos miraban, y yo dije que daba igual, pues no los vamos a volver a ver. Me fui hacia otro lado de la estación y uno vino detrás de mí y me dijo, en castellano (cómo no), que daba igual que los volviera a ver, y que él siempre se subía en esa parada y era el primero que se hacía esas fotos. Pues llevaba razón, ¿qué más da que me vuelvan a ver? La moraleja a todo este rollo es: olvídate de los demás y haz lo que quieras, lo que te divierta, da igual lo que piensen los demás.
Más anécdotas del viaje: nos perdimos en queens, un barrio en el que tienen obsesión por la muerte (entre las tumbas de un jardín y un tío con una katana en un parque, entre otras muchas cosas, pasamos bastante miedo. Hasta queríamos llegar a casa para cenar, cómo estaríamos).
Y ya de la comida mejor ni hablar: el puré lo tiramos contra la pared y se quedó pegado... sólo las hamburguesas (tanto en el Hard Rock Cafe como en el Bubba Gump) valieron la pena.
Bubba Gump, un restaurante interesante: basado en la película de Forrest Gump, y con matrículas de Run, Forrest, Run y Stop, Forrest, Stop. La carta de los postres está en una pala de pingpong. Y su especialidad, obvia para cualquiera que haya visto la peli, son las gambas.
Pero sin duda lo que no echo de menos es el metro: sus ratas en las vías, esas veces en que pensábamos que era tren local y era express, o cuando se cerraron las puertas y yo me quedé en tierra mientras David y Cris se fueron... También nos pasó algo así un día que nos equivocamos de línea: cuando nos dimos cuenta yo me salí del tren y Cris no reaccionó, así que se fue a la siguiente parada. O esos trenes locales que de repente se convertían en express y el conductor te decía que te dieras la vuelta... Desde que he vuelto, el metro de Madrid funciona, espero que dure.
Pues nada, a veces lo echo de menos, pero por otra parte me alegro de estar en casa, sobre todo por los abrazos grandotes que me dan las niñas, por la comida y por otras cosillas. Pero también echo de menos las esperas en el Greeley Park a que saliera David de clase, las cenas cuchicheando y maquinando, patearme la ciudad viendo sitios nuevos y las clases con profes majos (una gran decepción a la vuelta). Uno de ellos hasta me pidió que me quedara el último día... Y también echo de menos a la gente que conocí allí, aunque supongo que no volveré a verlos.
domingo, 28 de septiembre de 2008
nueva york y boston
el viernes llovia a mares. Habia empezado a llover el jueves por la noche y no habia parado, y fuimos con maletas y macutos cargadas como mulas en el metro. Habia un tio que iba leyendo su propio libro y no dejaba de mirarnos y sonreirnos, daba n poco de miedo. Habiamos quedado con David en Canal St. y no encontrabamos la salida, porque habia varias, pero acabamos encontrandonos por casualidad y buscamos la calle de la que salia el autobus. Nos pusimos como sopas con la que estaba cayendo, y en el autobus fuimos durmiendo intentando no congelarnos. A Boston llegamos a las 12 o asi, estuvimos dando vueltas intentando descubrir como comprarnos un abono o algo asi para el metro y cuando lo conseguimos, fuimos a buscar el albergue.
Al abrir el macuto toda mi ropa estaba empapada porque habia olvidado meterla en bolsas, y parte de la ropa estaba destenida por la falda que me compre. asi que acabamos poniendo una secadora mientras comiamos. Cuando cogimos la ropa y habiamos comido y nos habiamos acomodado en la habitacion nos fuimos a ver algo, algo que pudieramos ver con tanta lluvia. Acabamos entrando a un starbucks a por un chocolate calentito para entrar un poco en calor, y vimos la biblioteca, la trinity church por fuera y Boylston St. Nos fuimos prontito al albergue porque necesitabamos una ducha, y ponernos algo seco. Creo que queda claro con decir que mis botas parecian piscinas, iba chapoteando dentro de las botas, y los pantalones podia escurrirlos y salia un chorro de agua. Despues de ducharnos cenamos baggels con algo de fiambre y estuvimos hablando con un chico de Puerto Rico. Despues de cenar estuvimos haciendonos fotos en la sala de estar de arriba, en n sofa muy comodo, y mientras yo escribia David dibujaba y Cris leia. Nos fuimos pronto a dormir porque ellos no se, pero yo estaba reventada, y ni siquiera me entere cuando entro el calvo (nuestro companero de habitacion).
El sabado nos levantamos y, como no, seguia lloviendo. Era deprimente y no apetecia ir a ver nada, pero no era plan de quedarse en el albergue. Asi que fuimos a la zona del City Hall, vimos el Quincy Market, el parque de Cristobal Colon, el puerto, la Old State House (donde nos colocamos con los olores a canela y a tarta). Nos fuimos a China Town a ver si los regalos eran aqui mas baratos, y ni siquiera habia regalos. Y ademas olia bastante mal, no me gusto nada.
Cuando teniamos hambre empezamos a buscar algun sitio donde comer, entramos a centros comerciales con pinta de carisimos, donde ademas no habia donde comer, y acabamos en el Prudential Center comiendonos una pizza de champinones y jamon serrano con queso que supo a gloria. Luego como llovia muchisimo estuvimos dando vueltas por alli, y acabamos por irnos a ver el barrio de Beacon Hill. Alli nos quedamos los tres embobados mirando a una ventana con un perrito durmiendo porque no sabiamos si era de verdad o no, y el chico que estaba alli le dio un golpe para demostrarnos que era de mentira. Fue una decepcion porque era monisimo.
Atravesamos el Boston Common buscando el metro, y llegamos al albergue, cenamos y nos fuimos a dormir.
Cuando vuelva a pillar un ordenador os cuento el resto del viaje, ahora vamos a coger el autobus de vuelta a Nueva York, y solo espero que alli no llueva...
jueves, 25 de septiembre de 2008
Noticias frescas y no tan frescas de NYC
El domingo nos levantamos para ir a ver Gospel, y tambien nos pedimos en Harlem, pero acabamos encontrando una iglesia en la que no habia mucha gente (en otra habia una fila que daba la vuelta a la manzana) y donde la gent se emocionaba.
Despues de eso ibamos a ir al museo de historia natural, pero entre que comimos en algo que pensabamos que era Central Park (resulto estar al otro lado) y que vimos otro mercadillo enorme (20 calles) no iba a darnos tiempo a verlo todo, y ademas estabamos reventados, asi que despues del mercadillo nos fuimos a casa. Alli nos sorprendimos porque... no habia arroz de cena!!!
El lunes fuimos al Century 21, un outlet donde me compre un pijama de Homer Simpson, y desde alli a China Town, que daba un poco de asco porque venden pescado por medio de la calle, y podeis imaginar el olor... Y como yo tenia que lavar la ropa y esta mujer aun no se habia enterado de que tenia la obligacion de lavarla, nos fuimos pronto y me fui a la lavanderia, donde me tire mas de una hora y donde fui cargada como una mula... eche de menos mi lavadora y mi tendedero en esos momentos...
El martes, cuando quisimos llegar a clase eran las 9 menos 5, asi que no llegamos (los trenes express y locales son un lio). Fuimos a hablar con el tio que lleva lo de las familias y le contamos lo que nos pasaba mientras nos miraba con cara rara, pero lo soluciono... Despues de clase David trajo a gente para que nos socializaramos, pero ellos se iban de compras y nosotros queriamos ver cosas, asi que nos fuimos por nuestra cuenta. Comimos en Bryant Park, estuvimos haciendo el tonto un rato (entre Cris y David me cogieron a la sllita la reina). Vimos la National Library, la Grand Central, y nos dieron unos caramelos de publicidad que eran un vicio y adictivos. Luego estuvimos buscando la ONU para reservar pero no la encontramos y dejamos de buscar cuando se hizo de noche para volver a casa.
El miercoles fuimos a comer a Little Italy, buscamos la pizzeria mas antigua de Nueva York y acabamos en una donde nos pusieron una pizza que solo sabia a tomate. Estuvimos viendo el East Village y los barrios de por ahi y nos fuimos para casa.
Y hoy, si no llueve, iremos a comer a Central Park con mas gente (para ir perdiendo nuestro complejo de margis) y manana a las 7 de la manana a coger el bus a boston, hasta el domingo... Pronto tendreis noticias mias...
martes, 23 de septiembre de 2008
Noticias frescas desde New York City
Esperando al autobus nos quedamos helados de frio, y cuando llegamos nos fuimos a dormir sin pensarlo, porque estabamos destrozados
viernes, 19 de septiembre de 2008
Nueva York, semana 1
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Otra patera a la deriva...
Doce días perdidos, a la deriva, sin alimentos, sin agua... han terminado deshidratados y, de los supervivientes, los que más graves están (hospitalizados), fue por beber agua del mar. Junto a la sal y a los residuos de la barcaza, no sólo no se quitaron la sed sino que tienen fallos multiorgánicos.
Cualquiera que me conozca un poco bien sabe que quiero cambiar el mundo. Posiblemente empezaría por salvar a esta gente. Pero a pocos nos importan... es más importante lo que dicen las encuestas sobre cómo ven los españoles la economía (a mí nunca me han preguntado, por eso no me incluyo).
En fin, sigamos pensando sólo en nosotros, que así nos irá.
Podeis ver la noticia íntegra en: http://www.rtve.es/noticias/20080903/llega-canarias-una-patera-con-inmigrantes-muertos/149509.shtml
lunes, 1 de septiembre de 2008
¿Decepción?
No he podido participar antes porque sigo sin ordenador, y además he estado fuera.
Además, ponía que si lo que más te gusta es escribir y viajar, se pueden hacer las dos cosas a la vez... Y me han puesto los dientes largos con el vídeo.
Mi único consuelo es que no podría haber ido, porque el viaje empieza dentro de 1o días y son 4 semanas. Y a mí me quedan 13 días para irme, también 4 semanas, a Nueva York. Así que participaré el año que viene. Y olvidaré esta pequeña decepción pronto.
Ya sólo pido que estos 13 días que me faltan se pasen rápido, para poder disfrutar de mi novio y mi mejor amiga en Central Park, el Empire State... Y Boston!!
¡¡¡Concienciaros!!! Que nos vamos...
martes, 26 de agosto de 2008
Contrato Social Criminal
Obtenido de http://elproyectomatriz.wordpress.com/2008/08/24/contrato-social-criminal/Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituido reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.
Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.
Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingiriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.
Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía. Acepto que sería nuestra perdición.
Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluido del sistema si no produce lo suficiente.
Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de fútbol y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
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Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise. Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.
Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del ciudadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.
Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil millones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.
Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.Acepto la utilización de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inocuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.
Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.
ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.
INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.
ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.
Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.
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“Acepto” es un texto -publicado en 2003 para conmemorar el triste aniversario de los acontecimientos del 11 de septiembre- “altamente simbólico para la humanidad“. Este texto, que fue leído, entre otros, en la radio francesa NSEO.com , nos recuerda severamente el contrato social que aceptamos con prórroga. Un acuerdo tácito que firmamos cada mañana al despertar y simplemente no hacer nada . Algo más que una crítica social, en este breve texto se destacan los hechos resultantes de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia y la marginación.
Hecho por Amistad sobre la Tierra, el 11 de septiembre 2003. Un anónimo que envió el texto a NSEO para que fuese radiodifundido.