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miércoles, 7 de abril de 2010

Simplemente brillante...

"Quiero fotografiar la próxima guerra. Comenzar con los niños que mueren de hambre y con las viudas de guerra que se quedan en casa, los barcos que se hunden en el mar, los fusiles que despuntan en las trincheras, las batallas en la tierra y en el aire y, cuando todo haya acabado, quiero fotografiar la desolación que la guerra habrá dejado detrás de sí. El todo, realizado en este orden y en blanco y negro, puede hacer entender a la gente como es de horrenda la guerra; quizás, entonces, habré hecho mi pequeña contribución a la decisión de poner fin a las guerras para siempre" Bourke-White, fotoperiodista

(Extraído del libro I reporter di guerra, de Mimmo Cándito)

miércoles, 31 de marzo de 2010

Grissom, al banquillo (y el asesino inmune)

Este símil con CSI Las Vegas lo he utilizado para hablar en La Brecha de esta semana sobre el juicio al que quieren someter a Baltasar Garzón por querer investigar los crímenes de la Guerra Civil.

Ya sabéis: leed y comentad. http://www.labrechadigital.es/textos/articulos.php?id=287&tabla=la_semana

lunes, 13 de julio de 2009

El hombre que se hizo muchimillonario a patadas

Lejos de irme de vacaciones, sigo currando... Y también en La Brecha, después de unas "vacaciones" por exámenes.
Esta semana, sobre el espectáculo de Cristiano Ronaldo.
Lo de siempre: espero comentarios.
http://www.labrechadigital.es/textos/articulos.php?id=272&tabla=la_semana

lunes, 25 de mayo de 2009

Quien roba a un ladrón...

Esta es la última Brecha hasta julio, o eso me han dicho. (Ya sabéis, época de exámenes y de propuestas de suicidio colectivo).
Esta semana he escrito sobre el juicio a Pablo Soto, creador de programas de descarga de archivos.
Ya sabéis, lo de siempre: espero comentarios.

http://www.labrechadigital.es/textos/articulos.php?id=268&tabla=la_semana

miércoles, 25 de febrero de 2009

El orden criminal del mundo

Vi este vídeo e hice un ensayo para clase. Tanto el vídeo como el comentario son un poco largos, pero creo que vale la pena verlos para abrir los ojos (los que todavía se dejen engañar).




El documental “El orden criminal del mundo” trata aspectos como quiénes son los amos del mundo, las situaciones de miedo a las que estamos sometidos, la destrucción de los derechos, la tragedia de la inmigración y el capitalismo asesino, y propone soluciones. Es un documental realizado para el programa En Portada, de la 2 de TVE, y recoge las opiniones del escritor Eduardo Galeano y el ensayista y relator de la ONU Jean Ziegler, y en menor medida las del dirigente campesino
colombiano Héctor Mondragón, los misioneros en África José Collado y Ángel Olaran, el jurista norteamericano William Goodman, el juez Baltasar Garzón, la ex-ministra de cultura de Malí Amirata Traoré y el escritor Ernesto Sábato.
Actualmente vivimos en un mundo regido por el neoliberalismo ultra, dirigido por las grandes corporaciones y por gobiernos preocupados únicamente por su economía. Con la actual crisis se aprovecha para inyectar millonadas a los bancos, para que el sistema financiero no termine de romperse, mientras que se recortan las ayudas a los denominados países en vías de desarrollo, y sin ir tan lejos, a los propios ciudadanos.
La mayoría de neoliberales son economistas que, vinculados a la política, se convierten en los amos del mundo. Y lo peor de todo es su doble moral: por un lado recortan las políticas sociales a escondidas de los ciudadanos mientras que a la cara dicen ampliarlas. Y eso lo hacen los mismos que se autodenominan socialdemócratas...
Y cuando intentamos defendernos se nos trata de revolucionarios. Nos meten el miedo en el cuerpo para que no nos quejemos. Pero casi es peor lo que hacen con los países pobres: cuando ejercen el patriotismo se les tacha de populistas y, en el peor de los casos, de terroristas. Pero esos países tienen derecho a defenderse: son los más ricos en recursos naturales y el Norte se los roba, pagándoles con hambre y miseria. Como dice Eduardo Galeano, “hay que aceptar a los que ejercen el gobierno mundial sin defenderse”.
Esos amos del mundo, dirigidos por unos pocos, son “asesinos en serie, a los que habría que meter presos, pero no se puede porque tienen las llaves de todas las cárceles”. Esta metáfora habla de la miseria extrema en muchos países. Cuando cayó el Muro de Berlín en 1991, la división económica entre este y oeste pasó a ser una división entre el norte rico y el sur pobre. Ahora los muros son las alambradas que encierran a los inmigrantes en los Centros de Internamiento, el muro que divide la
Franja de Gaza, las fronteras que separan las zonas más ricas de las zonas más pobres.
Vivimos con un injusto reparto de la riqueza. Se busca siempre el máximo beneficio, la economía de mercado, y así se quiere unificar el mundo. El capital financiero recorre el mundo durante las 24 horas del día, cuando no es una Bolsa es otra.
Los que dirigen las entidades financieras son, en el mundo occidental, ex miembros de gobiernos.
Así, no puede negarse que la política reciba influencia de la economía. Y yo me planteo si debería añadirse el poder económico como uno más de los poderes que existen en toda sociedad (legislativo, ejecutivo y judicial), y añadirlo a la separación de poderes. Manteniendo esos poderes juntos se invaden, lo que perjudica a la mayoría de la sociedad.
Se defiende la globalización, una “economía unificada por todo el mundo para que todos disfruten de las riquezas, de los progresos científicos, de los progresos del comercio, de los progresos de la libertad. Pero en realidad es una economía de archipiélagos, islotes muy ricos y continentes muy pobres. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio son bomberos pirómanos”. Y los que hablan de terminar con la pobreza son los mismos
que la fomentan.
En África la pobreza impera, los más pobres mueren de hambre y de enfermedades que llevan siglos erradicadas en el norte, mientras que los ricos son cada vez más ricos. No existe la mundialización de la riqueza, sino de la pobreza. Un misionero de Níger lo explica bien: “No se puede luchar contra la pobreza sin luchar contra la riqueza”.
La mano invisible de Adam Smith decide quién vive y quién muere en este planeta. Según la FAO, 100.000 personas mueren de hambre cada año, y una de cada seis personas sufren malnutrición grave permanente. Pero estos datos son sacados del documental, realizado cuando la situación no era tan grave. Ahora, con la crisis alimentaria la cifra aumenta cada día, y durante la reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria (enero de 2009) el dato había ascendido a que el hambre alcanza a 963 millones de personas. Según el misionero en Etiopía Ángel Olaran, no es que les afecte la hambruna actual, sino que lo suyo es hambruna crónica.
Los amos del mundo anuncian paquetes de medidas millonarias para arreglar el capitalismo (Obama anunció uno en noviembre de 475.000 millones de dólares). Pero el capitalismo es un sistema que ha fallado otras veces, y volverá a fallar. Se prefiere tirar así el dinero, en vez de invertirlo en solucionar los problemas de la mitad del planeta: por ejemplo, se necesitarían 14.000 millones de euros para que los 125.000 niños que viven sin agua pudieran acceder a él (y así evitar enfermedades como el cólera), o 5.000 millones de dólares al año para acabar con la malaria, la segunda enfermedad más mortal en África Subsahariana.
La verdad es que se gastan ingentes cantidades de dinero en conferencias donde dicen lo que ya todos sabemos, en hoteles de cinco estrellas y en cenas de quince platos mientras hablan del hambre en el mundo. Se habla de acabar con el hambre, pero “no hay voluntad de acabar con el hambre porque es el hambre lo que alimenta nuestras economías depredadoras”. Al igual de que se habla de acabar con las guerras mientras se venden armas (España condena la ofensiva de Israel contra la
Franja de Gaza mientras que vende armas a Israel.)
Predomina la idea de que “la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece”. Esta idea neoliberal se traduce en que no se debe ayudar al que ha perdido, para que aprenda. Pero la realidad es que la pobreza es la consecuencia de robar sus recursos a los que no pueden defenderse.
Se les ofrece dinero a los gobiernos de los países pobres para sus ciudadanos, pero de esas ayudas parte se quedan en las uñas de los intermediarios. Además, mejor que darles limosnas deberían enseñarles métodos para salir de esa pobreza en que viven. Pero una vez más, no se quiere acabar con la pobreza, porque entonces nosotros no seríamos tan ricos.
La realidad es que el 52% del Producto Mundial Bruto de 2006 estaba concentrado en manos de 500 multinacionales, preocupadas sólo por la maximización de beneficios mientras que los pueblos pagan sus gastos.
Y mientras se liberaliza la circulación de mercancías, la libre circulación de personas es una utopía.
Para el dinero no hay fronteras, sólo las hay para las personas. Pero como dice Amirata Traoré, ex ministra de Cultura de Malí: “Si Europa es capaz de concentrar todo en unas cuantas multinacionales, de privatizarlo todo y de dejar en la calle a sus propios ciudadanos, no tendrá escrúpulos en hacerlo con los africanos”. Y es cierto: en España se inyecta dinero a los bancos para que lo repartan entre las pequeñas empresas y las familias, pero éstos no se lo dan a los que lo necesitan porque alegan que son insolventes y que no podrán devolverlo. Quizás deberían tomar ejemplo de Muhammad Yunus, el banquero de los pobres, el precursor de los microcréditos a los que menos tienen. Cuando empezó le tacharon de loco, pero a diferencia de los banqueros convencionales, ayuda a quien lo necesita, y no tiene en cuenta a los que no pueden devolverle el dinero.
Ahora sufrimos la “invasión de los invadidos”. Después de las guerras coloniales la gente se ve con la necesidad de emigrar, esperan que se les trate como se trata el dinero: para el dinero no hay fronteras, para las personas sí. Se les deja morir en el Estrecho mientras se les quitan todos sus recursos. Y se dejan todo lo que tienen en el camino, y sufren asaltos, violaciones, y cuando llegan aquí, si llegan vivos, se les encierra por haber cometido el delito de querer una vida mejor. Como la inmigrante de Camerún que ha pedido asilo por ser lesbiana y se le ha denegado porque llegó
embarazada. En Camerún la homosexualidad es un delito. Y el Ministerio del Interior alega que como llegó embarazada es imposible que sea lesbiana. Ella explica que tuvo que prostituirse, pero sigue encerrada, esperando que la deporten.
Como dice Jean Ziegler, “el neoliberalismo ya no es una actividad humana. El hombre ya no es el sujeto de la historia. Se niegan los derechos. Tenemos dos opciones: o nos sometemos a los amos del mundo y sus leyes supuestamente naturales de los beneficios o defendemos los valores (la solidaridad, los derechos del hombre, la autodeterminación, etc) a través del restablecimiento del Estado nacional y de la normativa internacional. Con la primera opción la jungla se instalará en Europa y desaparecerá la civilización democrática.” Parece ser que hemos escogido la primera opción, estamos perdiendo los derechos, la solidaridad no existe... Vivimos un orden criminal del mundo que sólo podría cambiarse mediante una revolución, pero hemos escogido perder derechos y someternos a esos amos del mundo, por lo tanto, pocos se plantean la idea de que viviríamos mejor siendo libres. Perdemos nuestra dignidad, tratan de hacernos creer que estamos en peligro y que ellos son nuestros protectores. Pero en realidad son ellos los que nos ponen en peligro: por ejemplo, los terrorismos provienen en su mayoría de países invadidos por estos amos del mundo, son gente que no tiene nada que perder, y de ahí los atentados suicidas, que ya llegaron hasta nuestras ciudades. “Con el miedo ya no podemos ser libres, si no somos libres no podemos ser dignos.”
Siguiendo con el ejemplo del terrorismo, después del 11-S en EEUU hubo una destrucción de derechos brutal, una pérdida de derechos civiles de la que además se sentían orgullosos. Y esta destrucción de derechos se traslada a otros países. Por ejemplo, en toda Europa (y concretamente en España) se permitían, conocían y apoyaban los vuelos de la CIA que trasladaban detenidos sin inculpar a los que se llevaba de un campo de torturas a otro. Y esos vuelos provenían de la mayor potencia militar y económica del mundo, que mientras se jactaba de estar violando los Derechos Humanos presumía de tener la democracia más antigua del mundo. Pero una democracia que no se cumple no sirve de nada.
Como dice Baltasar Garzón sobre lo que ocurre en los campos de detenidos: son crímenes de guerra, incluso podrían alcanzar el calificativo de crímenes de lesa humanidad. Deberían juzgarse como tal. ¿Qué hay de la presunción de inocencia? A base de torturas cualquiera puede confesar lo que sea, sólo para que paren, y de ahí argumentan la culpabilidad. Ni siquiera se les juzga. En palabras de Eduardo Galeano, “se usa la tortura para prevenir el delito de la dignidad”
Por otra parte, ya no llamamos por su nombre a las cosas: lo que antes era imperialismo ahora es globalización, a los países que son víctimas de ese imperialismo ahora se les llama países en vías de desarrollo, al capitalismo se le llama economía de mercado.
No hay que dejarse engañar, no hay que ver los problemas como normales, tienen solución, o al menos, hay que intentarlo. Estos amos del mundo intentan controlar las conciencias, la prensa y el debate público. En ese sentido también son totalitarios. “Hay que rechazar la destrucción de nuestros semejantes por este orden criminal y mortífero del mundo.” No hay que ver las cosas como buenas intenciones imposibles de llevar a cabo, no tenemos que dejar que nos rijan por la ideología
de la impotencia nacida del miedo.
Como los sistemas totalitarios, nos meten el miedo en el cuerpo todo el tiempo. Nos da miedo decir lo que pensamos por si los demás no están de acuerdo con nosotros, nos da miedo quedarnos sin trabajo y por eso aguantamos la explotación. Tenemos “pánico a los demonios que se inventan para asustarnos”. Los derechos laborales cada vez retroceden más en vez de avanzar, pero no protestamos por miedo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Un largo camino (Memorias de un niño soldado)

La verdad es que no cambiaría mi infancia por la de este niño. Hablo de Ishmael Beah, el autor del libro Un largo camino, Memorias de un niño soldado.
Este niño de Sierra Leona pasó de ser un niño con doce años a ser un miembro del ejército del Consejo Provisional del Gobierno Nacional.
Junto a su hermano mayor y sus amigos soñaba con que el grupo de rap que formaron a los ocho años tuviera éxito, lo que les llevó a Mattru Jong a un concurso. No volverían a ver a su padre.
Nada más llegar allí los rebeldes tomaron la ciudad, con lo que los niños comenzaron una huida sin saber dónde ir. Dormían en casas abandonadas, robaban comida y huían de los rebeldes.
Un día, en una de esas huidas, pierde a su hermano y su amigo, y ya nunca les vuelve a ver. Sigue con la huida, y encuentra a antiguos compañeros del colegio, a los que se une. En varios pueblos intentan matarles, pensando que pertenecen a los rebeldes. En uno de esos, después de explicar que van buscando a sus familias, les cuentan que están en el pueblo siguiente, y cuando creen que pueden ser felices, los rebeldes atacan ese pueblo. Allí, los miembros del ejército les reclutan, a pesar de que solo tienen trece años. Les convencen de que hay que matar a los rebeldes, que han matado a sus familias. Al principio lo hacen a cambio de la comida, pero les dan drogas, y al poco tiempo se creen que de verdad lo hacen por acabar con la guerra y por vengarse de todos los rebeldes.
En las batallas hay muchos niños, niños soldado, que matan sin ningún tipo de remordimiento. Durante los primeros días es cierto que les invaden las pesadillas, pero poco a poco se convencen de que hacen bien.
En las batallas ve cómo mueren algunos de sus amigos, y son las únicas ocasiones en que se siente mal. El resto del tiempo están quemando pueblos, matando rebeldes o civiles, drogándose y viendo películas de guerra.
Un día, después de una batalla, llegan a su base miembros de UNICEF y se los llevan a un centro de rehabilitación en Freetown, capital de Sierra Leona. Los niños se sienten vendidos, y sólo quieren volver al campo de batalla. Al principio son comunes las pesadillas, recuerdan sus días en el frente, e Ishmael se siente mal porque no puede recordar a su familia, su infancia, los días en que aún era feliz.
Con el tiempo consigue recuperarse, que las pesadillas desaparezcan, y puede contar su historia. En el centro se reencuentra con su mejor amigo, y les encuentran una familia para que les acoja. Los niños que no tienen quién les acoja vuelven al ejército.
Le escogen a él para ir a Nueva York, a hablar ante Naciones Unidas de la tragedia que sufren los niños en las guerras. Allí conoce a la que será su madre adoptiva, Laura.

Es un libro que en más de una ocasión arranca una lágrima, también escalofríos al pensar que un niño puede pasar por cosas tan duras. Pero él, al fin y al cabo, tuvo suerte, pudo salir de aquel infierno y contar su historia. Y aunque no se puede decir que tenga un final del todo feliz (no vuelve a ver a su familia biológica), siempre tuvo mejor final que el de aquellos que tuvieron que volver a luchar en la guerra.

martes, 3 de febrero de 2009

Exámenes...

Ser estudiante es agotador. No es por quejarme, pero tengo exámenes a los que no sé si merece la pena presentarse: la nota depende de la media entre las prácticas y el examen. La cuestión es que a un día del examen no sabemos si hemos aprobado la parte práctica, y por tanto, si podemos aprobar la asignatura o sólo vamos a presentarnos para agotar una convocatoria. Y eso se repite con otras asignaturas... Dicen que los estudiantes nos quejamos de vicio, pero más bien reivindicamos cosas que nos pertenecen...
Y luego está que este año, a diferencia de otros, no vamos a poder disfrutar de un descanso: me explico: todos los años hemos tenido, después de los exámenes, al menos dos o tres días antes de volver a clase. Este año sólo tenemos unas horas, ya que al día siguiente empezamos el segundo cuatrimestre. Y esto gracias a profesoras tan agradables que ponen sus exámenes fuera de convocatoria. En fin, parece que lo hacen por desmoralizarnos, y una parte de mí dice que no vale la pena, pero la otra necesita un (merecido) descanso: después de cinco exámenes y antes de otros dos parciales, qué menos que un par de días para desconectar... En fin, ya descansaré en junio, si es que apruebo todas y no me toca estudiar en verano. Sino... quizás cuando acabe la carrera...

domingo, 25 de enero de 2009

No hace falta que yo diga nada, la viñeta habla por sí sola. Me ha encantado.

Contraportada de Público del 25 de enero de 2009.

viernes, 23 de enero de 2009

Las fotos de Gervasio Sánchez

Estas son las fotos de las que hablaba en mi post anterior. Los textos que las adjuntan son los mismos que los del Power Point.

La foto premiada: Sofia Elface Fumo, con su hija Alia

Adis Smajic, dos días después de la explosión, en marzo de 1996

Adis Smajic, en la actualidad con su novia

Sokheurm Man, una mina le amputó una pierna con sólo 14 años cuando volvía del cole en Camboya

Sokheurm Man, con su mujer Nin Lin y su hijo

Actualmente trabaja en el Servicio Jesuita para los Refugiados y se encarga de documentar casos de nuevas víctimas de minas antipersona

Monica Paola Ojeda quedó ciega y manca el 21 de febrero de 2003, tras la explosión de una mina cuando volvía del colegio

Monica Paola Ojeda, en la actualidad

Sofia Elface Fumo, con sus dos hijos, en marzo de 2007

Sofia Elface Fumo, con su hijo Leonaldo en febrero de 2002

Sofia Elface Fumo en febrero de 1997

El fotógrafo y periodista que probablemente no vuelva a ver premiado ningún trabajo suyo en España

jueves, 22 de enero de 2009

Un discurso silenciado por intereses: Gervasio Sánchez

Me han envíado esto en un Power Point. No suelo publicar nada que no haya escrito yo, pero esto vale la pena. Se trata del discurso de Gervasio Sánchez al ganar un premio por la exposición Vidas Minadas. Apenas ningún medio le dio publicidad. Es una de esas cosas que demuestran la doble moral de nuestros políticos, de nuestros medios... Yo vi la exposición (de hecho, hay un post antiguo) y de verdad merecía el premio. Es un poco largo, pero merece la pena enterarse. Tengo problemas para subir las fotos, pero cuando pueda, las subiré. Ponen los pelos de punta.

El pasado 7 de mayo de 2008, el fotógrafo y periodista Gervasio Sánchez subió a recoger uno de tantos premios, el Ortega y Gasset que otorga el diario El País, ante la asistencia de un concurrido público, entre ellos estaban también la vicepresidenta del gobierno, el presidente del Senado, varios ministros, Esperanza Aguirre y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, además de todos los demás medios de prensa.
Pues bien, parece ser que no debió ser del gusto de tan ilustre público el discurso de Gervasio Sánchez, cuando éste subió a recoger el premio, condenando dicho discurso al ostracismo y olvido de toda la prensa.
Así que, como la gran mayoría de medios no han querido publicarlo, ofrezco este PowerPoint para que lo lean algunas personas más.
Cuando lo leáis, entenderéis el porqué no han querido darle publicidad.

Discurso de Gervasio Sánchez:
Estimados miembros del jurado,
señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio “Ortega y Gasset” de Fotografía, convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.
Quiero dar las gracias a los responsables
de Heraldo de Aragón, del Magazine de
La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde
llorar y gritar.
No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas
y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años
y permitir que el proyecto “Vidas Minadas”,
al que pertenece la fotografía premiada, tenga
vida propia y un largo recorrido que puede
durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.
Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película “Cuentos de la luna pálida” de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles, desde el inicio de la transición, encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado
cada vez que me topo con armas españolas
en los olvidados campos de batalla del tercer mundo, y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King, me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.



sábado, 10 de enero de 2009

El maravilloso mundo en que vivimos

Últimamente estoy más concienciada de lo que nunca he estado del maravilloso mundo en el que vivimos. Cuando volvía hoy a casa mi mp3 ha escogido la canción de Inés, de Boikot, para que la escuchara, y da la casualidad de que en Youtube hay un vídeo con muy buenas imágenes, reales, de ese maravilloso mundo. Además, la letra de la canción, hace pensar. Fragmentos como "El mundo que vives es irracional, nada les importa y es muy tarde ya para cambiar" o "Un día llegará mi oportunidad, trabajo por un mundo que tengo que cambiar, lucho por la paz y la libertad"...
Sé que yo sola no puedo cambiar el mundo, soy idealista pero también realista, pero creo que puedo despertar alguna conciencia dormida... Quizás uniéndonos consigamos algo, ya sabeis: "Seamos realistas, pidamos lo imposible para conseguir algo". Mientras tanto, en África un niño muere cada 30 segundos por algo que podría prevenirse, los israelíes siguen bombardeando Gaza y aniquilando a la población civil, y todas las injusticias que ocurren en el mundo cada día ante nuestra pasividad.
Os dejo el vídeo con las fotos y la canción. Escuchadla detenidamente, su letra vale la pena.